Semillas Forrajeras o Pradera

Esta actividad productiva es muy importante para la empresa. En la actualidad, es el mayor exportador de semillas de vezas certificadas y alfalfa. El resto de especies, en especial loliums y trifoliums, son obtenidas por nuestro departamento técnico, complementando la oferta de variedades con acuerdos de exclusividad con empresas de primer nivel europeo y americano. Todo ello sitúa las variedades ofrecidas, dentro de las preferencias de los agricultores y ganaderos españoles.
RECOMENDACIONES GENERALES DE CULTIVO
1- Elección de la especie y variedad
Buscar la especie y variedad mejor adaptada a sus necesidades de cultivo, climáticas y de producción.
En términos generales, las gramíneas producen el máximo de forraje en otoño, principio de invierno y primavera, aportando principalmente hidratos de carbono. Las leguminosas producen principalmente en primavera y verano, aportan proteínas.
2- Preparación del suelo
Se tiene que conseguir un suelo bien trabajado, (30-40 cm. de profundidad) y muy bien refinado en las primeras capas, llano y sin terrones. Efectuar las labores con tiempo suficiente. Las especies gramíneas prefieren suelos franco-arcillosos y las especies leguminosas franco-arenosos.
3- Siembra
Las dosis de siembra varían según la especie. Sembrar las gramíneas a una profundidad de unos 3 cm. y las leguminosas de 1,5 a 2 cm. Siempre en contacto con el suelo húmedo.
4- Fertilización
Para una producción intensiva de forraje verde, se recomienda utilizar en la instalación de la pradera, 50 unid/Ha. de nitrógeno y 150 unid/Ha. de fósforo y potasio.
Anualmente o a primeros de primavera incorporar 80 unid/Ha. de nitrógeno y 100 unid/Ha. de fósforo y potasio. Después de cada corte añadir 50 unid/Ha. de nitrógeno. Hay que recordar que el nitrógeno beneficia a las especies gramíneas y que no es necesario para las especies leguminosas. Todas estas cantidades pueden variar según las condiciones de cultivo y especies utilizadas.
5- Cuidados culturales
El momento ideal para la explotación de las especies gramíneas es antes del espigado, y para las especies leguminosas a principios de la floración, ya que es cuando tienen mayores reservas alimenticias.
Cortar la hierba a 5 ó 6 cm. del suelo, para facilitar el posterior rebrote. No es conveniente efectuar excesivos pastoreos.
En el caso de que aparezcan malas hierbas utilizar solo herbicidas adecuados al cultivo.














